CONOCIENDO A MOURINHO DESDE SUS SISTEMAS


 

El posicionamiento de los jugadores no tiene porque significar que un equipo vaya a jugar de una determinada manera, aunque generalmente suelen ser cuestiones que están relacionadas. Al menos en Mourinho suele ser así, más allá que cambie su dibujo para resolver algunas situaciones puntuales desde el punto de vista táctico o para enmascarar algunas debilidades que está sufriendo su equipo.

Los dos sistemas principales que llevaron a Mourinho a la máxima élite europea fueron el 1-4-3-3 de extremos abiertos y el 1-4-4-2 de rombo cerrado(también conocido como 1-4-4-2 diamante). El propio José explicaba que su equipo debía tener la capacidad de poder jugar ambos sistemas en función de las necesidades del equipo tanto en un partido como competitivamente a lo largo de una temporada. La disposición de los jugadores no era sólo cuestión de elección de los mismos según su estado de forma o rendimiento, sino que estaba bastante relacionada con la idea de juego a desarrollar. Los mecanismos que Mourinho introduce en cada sistema son diferentes, más allá de la disposición espacial de sus piezas en el campo. El modelo de juego no tiene por qué estar condicionado en el posicionamiento de los futbolistas, aunque en el caso de Setubal si es así.

Como bien recoge Antonio Dopazo en el libro “Filosofía y Manual de un entrenador de fútbol”, la elección de un sistema 1-4-4-2 en rombo por parte de Mourinho lleva a que su equipo busque un mayor control del juego con la pelota, menor ritmo y que la complejidad para los jugadores se reduzca. Sin embargo, bajo el 1-4-3-3 José quiere que su equipo sea más agresivo ofensivamente , más expuesto al descontrol pero con un fútbol mucho más vertiginoso donde se cambie el control del ritmo y de la posesión por el control sobre las transiciones, adquiriendo el equipo un cariz más desordenado pero a la vez que desordena más a los rivales. Como bien explica Dopazo, en épocas de bonanza competitiva, Mou elegía el 1-4-3-3 sobre el 1-4-4-2 diamante, al que se se recurría cuando los resultados o la competitividad del equipo decrecía para ganar en consistencia y en confianza. 

Sobre esto, Mourinho siempre ha defendido que el sistema 1-4-3-3 es de por si muy equilibrado y racional en la ocupación de los espacios, lo que le permite que pueda llevar a cabo un fútbol más desordenado y con una tendencia a que se produzcan más errores en sus jugadores porque el mismo sistema va a ser capaz de sostener esos fallos por su equilibrio natural. Sin embargo para José el 1-4-4-2 en rombo es un sistema mucho menos racional en la ocupación de los espacios y por tanto exige a sus futbolistas una mayor concentración, precisión y búsqueda del control del juego. De ahí que requiera que el ritmo de juego baje, el equipo juegue más junto y con una mayor precisión en los pases o en los movimientos. 

Para el portugués el 1-4-3-3 es un sistema para agredir mientras que el 1-4-4-2 en rombo es para ganar control, defender e incluso descansar durante los partidos. El ritmo de los equipos de Mourinho se establece a partir de su posicionamiento. 

Sin embargo, en su paso por Italia, el portugués comenzó a introducir una variante en el posicionamiento que no había sido bastante habitual en él, el 1-4-2-3-1, algo a medio camino de ambos posicionamientos característicos suyos. Pudiera ser que José en la figura de Snejder no encontrara aquel clon de Deco que muchos creyeran que había encontrado. Deco era la punta de rombo en su 1-4-4-2 en Oporto y a la vez el interior más técnico en su 1-4-3-3. Por ello al holandés le dio una mayor libertad defensiva, le quitó presencia en el repliegue y le dotó de la capacidad de ser el jugador capital en el lanzamiento de las transiciones del equipo. 

Aquel Inter voló y conquistó Europa desde un repliegue férreo, un poderío físico exultante de Samuel Eto´o desde banda, la técnica individual de Diego Milito en la punta del ataque y desde el epicentro ofensivo de Snejder. No era la primera vez que Mourinho se adaptaba a sus jugadores de manera tan capital-ya lo había hecho haciendo del 1-4-4-2 en rombo el sistema principal de su última etapa en el Chelsea con la llegada de Ballack y Shevchenko-, pero si marcaba el comienzo de una nueva dinámica. 

Mourinho empezaba a adaptarse más a sus jugadores que llevar a ellos a sus sistemas en función de las necesidades competitivas. Y conseguía también potenciar la carrera de muchos de los que llegaban a sus manos. En un fútbol en el que Mourino ha pasado de tener extremos como Robben, Joe Cole o Damian Duff a jugadores de banda como Cristiano Ronaldo, Eden Hazard o Di Maria, también hubo una evolución en el posicionamiento de sus jugadores en el campo.

EL CAMBIO AL 1-4-2-3-1


Alrededor de Mourinho empieza a haber una obsesión, el Barcelona y Leo Messi. Ya había desnudado al Barça de Rijkaard en una vuelta épica en Stamdford Bridge con su 1-4-3-3 a ritmo de tambores de guerra, enseñando a Europa al equipo más poderoso al contragolpe del mundo. Sin embargo, Frank le devuelve la moneda al año siguiente con el gol de Iniesta al toque de campana de la eliminatoria. 

José sabe que para reinar en Europa, y más tarde en España con su llegada al Real Madrid, es necesario vencer a Messi y Guardiola. Y aquí empieza su idilio con el 1-4-2-3-1 como sistema principal. Un sistema que le permite control y velocidad, adaptación a las necesidades del partido desde la misma disposición y empezamos a ver a equipos de Mourinho que, sin modificación de sus sistema de juego, tienen una mayor posesión de balón pero también son capaces de jugar a un altísimo ritmo las transiciones. 

Los jugadores más importantes de sus sistemas han dejado de ser los que ocupan posiciones interiores, Deco, Drogba, Snejder y pasan a ser los jugadores de banda: Cristiano Ronaldo y Eden Hazard, no siendo extremos sino segundos delanteros que parten desde banda y,que  con su capacidad para atacar con potencia el área rival, tiran diagonales a portería. Ambos empiezan a aumentar sus registros en goles y asistencias y llevan a sus equipos a ganar la Liga.

Pero más allá de la tipología de jugadores emblema de su equipo que él encuentra en Cristiano o Eden, el 1-4-2-3-1 tiene un objetivo claro. Equilibrio y superioridad numérica en zona central defensiva cuando el equipo no tiene el balón en un fútbol donde cada vez hay menos extremos puros de banda que lleguen a línea de fondo y donde el juego interior ha tomado un mayor protagonismo, con muchos mediapuntas jugando en posiciones de banda o extremos a pierna cambiada que buscan superioridad en zonas interiores a la espalda de las líneas rivales. 

En su paso por el Real Madrid, en sus batallas épicas contra el Barcelona y Messi, Mourinho llevó a su equipo a un 1-4-2-3-1 que, en el repliegue a campo propio, creaba la “Jaula” Anti Messi. Guardiola ya había llevado a Leo a posiciones más interiores después de aquella mítica charla que mantuvo con Samuel Eto´o y el propio Messi para destrozar 2-6 al Real Madrid de Juande Ramos. Y en José seguía latente esa obsesión, para ser el mejor equipo del mundo había que derrotar-o al menos estar preparado para derrotar- a ese Barça. Sus años en Madrid fueron perfeccionando su sistema 1-4-2-3-1, al que le iba metiendo matices e incluso variaciones posicionales, pero con una marcada tendencia, fortalecer por encima de todo el pasillo central del campo, donde crear un campo de minas para Messi. 

Como bien ha relatado Mourinho en muchas ocasiones, ha pasado muchas horas tratando de analizar, estudiar y encontrar soluciones para enfrentarse a Leo. Y desde ahí convirtió el 1-4-2-3-1 como sus sistema principal.

MOURINHO A DÍA DE HOY EN EL UNITED


Mourinho llegó a un United metido en una crisis competitiva y de identidad muy importante, tanto que llegó a verse fuera de la Champions League. Su contratación mucho tiene que ver con devolver al equipo a la élite del fútbol europeo y británico, estando en la disputa de las dos principales competiciones que juega: Premier y Copa de Europa. Su primer año trajo un dispendio económico muy importante, elevadísimo, y con él un rendimiento dispar, maquillado con la conquista de la Europa League. 

Su comienzo de temporada fue muy bueno, consiguiendo que el United fuera un conjunto al que era muy difícil hacerle gol, pero la derrota en cada frente al City y tres empates consecutivos en Premier en el final del mes de Diciembre le alejaron definitivamente del equipo de Guardiola, que seguía consiguiendo resultados a ritmo de récord. 

La solidez defensiva, por el bajo talento de la zona central de su retaguardia, sigue siendo un gran quebradero de cabeza para el de Setubal. Aunque parece ya desterrado el sistema de tres centrales al que recurrió en algunos momentos de la temporada, para hacerse fuerte desde atrás, no sería desdeñable que según continúe la competición tenga que recurrir a él.

Sin embargo ahora mismo su posicionamiento base es el 1-4-2-3-1, y el caballo de batalla desde el punto de vista de la disposición de los jugadores es sacar el mayor rendimiento a su fichaje más mediático y caro, y que parecía que iba a definir su modelo de juego, Paul Pogba. El francés sigue sin brillar al nivel que se espera de él acompañando a Matic en posiciones centrales y retrasadas, mientras que sigue dejando grandes detalles de su capacidad resolutiva cuando sube metros en el campo y se escora ligeramente hacia la izquierda-donde brilló con Conte en la Juventus-. 

(Sobre estos aspectos, y otros como Lindgaar, Alexis Sánchez, Ánder Herrera, Lukaku o Anthony Martial volveremos en próximas entregas de análisis del United.)

La dupla Matic-Pobga no se atisba ahora mismo como ese cerrojo que quisiera José en su zona central del campo, lo cual unido a una pareja de centrales bastante mejorable en rendimiento y condiciones, le pueden restar competitividad en esta Champions. Atacar la espalda de los mediocentros del United, a día de hoy, puede llevar los diablos rojos a serias dificultades competitivas. De ahí que hacerse fuerte en el 1-4-2-3-1 sea capital en este final de temporada para los de Old Trafford, desde el comportamiento de su doble pivote.m

Pese a esto,  Mourinho sigue mostrando su capacidad para dotar al equipo de distintos registros, y no se encuentra anquilosado en el 1-4-2-3-1 imperfecto y que todavía no ha llegado a modelar como quisiera. Incluso lo hemos llegado a ver durante esta misma temporada exigir a sus jugadores una modificación en la disposición y en el concepto del juego en el transcurso de un mismo partido. Así en su enfrentamiento en Liga contra el Everton, el día de año nuevo, el United utliizaba un posicionamiento 1-4-3-3 en defensa-ese que para Mourinho da una mejor organización espacial- y desde el que, tras robo, buscar un contragolpe rápido ocupando todos los pasillos del ataque en carrera, mientras que cuando tenía la posesión del balón se cerraba en un 1-4-4-2 diamante para mantener un mayor control y atacar generando superioridad numérica por dentro.

El 1-4-2-3-1 no deja, por tanto , de ser una variable más en el desarrollo de los planteamientos del portugués, aunque, posiblemente, ni la más fiable ni todo lo fiable que el propio José deseara para competir por esta Champions, porque parece la que más opciones le podría dar de poderlo hacer.


Esto marca bien a las claras donde está el foco central de la idea de juego del de Setubal, el control y no desde el balón propiamente dicho-aunque esto será motivo de análisis en nuestra próxima entrega del análisis del United de cara a su enfrentamiento con el Sevilla, donde profundizaremos en la idea de juego del portugués-.



En eso se encuentra  Mourinho esta temporada,en encontrar la capacidad para controlar los partidos desde los sistemas de juego en una plantilla quizás muy cara pero con ciertos desequilibrios estructurales que tiene que corregir desde la pizarra. Para ello, la versatilidad para que sus equipos jueguen distintos sistemas-y desde ellos desarrollen ideas distintas en función de las situaciones de partido o los rivales-sigue siendo la principal característica del técnico luso. Y la que ha definido siempre su carrera, según posiciona a los jugadores en el terreno de juego busca una u otra cosa de cara al partido.

Jugar con un sistema u otro en Mourinho si significa muchas cosas en cuanto a su idea de juego y el planteamiento del partido.

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